¿Qué hacer en Bruselas? 20 planes imprescindibles para conocer Bruselas

¿De paso por Bruselas durante un fin de semana? Te presentamos nuestras sugerencias de monumentos, museos, lugares únicos y actividades que no te puedes perder en la capital belga.

¡Qué maravilla, Bruselas! Todos hemos oído hablar de sus deliciosos gofres y chocolate, y de la famosa estatua Manneken Pis, pero la capital belga nos depara muchísimas más sorpresas. Bruselas sabe combinar el encanto de los barrios antiguos de estilo gótico con el dinamismo de sus vibrantes barrios modernos, invitándote a explorar todos sus tesoros.

  1. Acércate a ver la estatua Manneken Pis

Ninguna visita a Bruselas está completa sin visitar la estatua del «niño que orina», que se conoce en todo el mundo y es ya un símbolo de la ciudad. Es probable que te sorprendas cuando la veas, ya que tan solo mide 55 cm de altura.

En determinadas fechas del año, el Manneken Pis se viste con distintos atuendos para celebrar ocasiones especiales o festividades anuales. Esta tradición se remonta al año 1698, con lo que el armario de esta célebre estatua cuenta actualmente con más de 1000 disfraces.

Aunque no sea tan popular, no te olvides de visitar también la versión femenina, conocida como Jeanneke Pis, cuando estés cerca de la Grand-Place.

 

  1. Admira la Grand-Place

La Grand-Place es sin duda una de las plazas más bonitas de toda Europa y forma parte del patrimonio mundial de la UNESCO. El mismísimo Víctor Hugo decía que era «la plaza más bonita del mundo».

No dejes de visitar la Grand-Place durante tu estancia en Bruselas y admira su majestuoso complejo arquitectónico del siglo XVII, que tuvo que ser reconstruido tras la destrucción parcial de los bombardeos franceses de 1695.

En esta plaza podrás contemplar los edificios más fotografiados de la ciudad, como el Hôtel de Ville (ayuntamiento), la Maison du Roi (Casa del Rey) o el casi medio centenar de casas gremiales, entre las que figuran La Brouette (la «carretilla», del gremio de lecheros y polleros), Le Roy d’Espagne (rey de España, del gremio de panaderos) o Le Pigeon (la «paloma», del gremio de pintores).

La Grand-Place constituye el centro histórico y comercial de la capital belga, y en ella se organizan numerosas celebraciones festivas y culturales. Cada dos años, durante el fin de semana del 15 de agosto, acoge una inmensa alfombra de flores con miles de begonias de todos los colores.

 

  1. Saborea una cerveza belga

Cuando estés en la Grand-Place, aprovecha para tomarte una cerveza en una de sus terrazas y contemplar esta joya de la arquitectura gótica.

La cerveza belga, que forma parte del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO, destaca por su gran variedad de sabores: blanca, rubia, negra o tostada, cerveza de abadía, pilsener, gueuze… ¡Sin duda encontrarás una que te guste!

 

  1. Descubre la historia de la cerveza y su fabricación

Si te apasiona el mundo de la cerveza, Bruselas es la ciudad perfecta para ampliar tus conocimientos en la materia. Multitud de museos en Bruselas repasan la historia de la cerveza belga. En la Grand-Place, visita l’Arbre d’or (el árbol de oro), la antigua casa gremial de los cerveceros, transformada en la actualidad en el Museo de la Cerveza.

Tampoco te pierdas el Museo Bruselense de la Gueuze, junto a la cervecería artesanal y familiar Cantillon, que se fundó en 1900, y aprovecha para degustar una auténtica Gueuze-Lambic tradicional.

 

  1. Prueba las famosas patatas fritas belgas

¿Se te ocurre algo mejor que unas ración de patatas fritas belgas para acompañar tu degustación cervecera? Su fama en todo el mundo es todo un orgullo nacional. Encontrarás puestos callejeros repartidos por toda la ciudad donde podrás comprar una ración para llevar servida en un cucurucho.

Si la fritanga y la comida rápida no son lo tuyo, otra opción es probar las moules-frites, un plato tradicional de mejillones con patatas fritas que ofrecen los numerosos restaurantes de Bruselas.

 

  1. Relájate en el Domaine Royal de Laeken

El gran pulmón verde en el centro de la ciudad de Bruselas es el Domaine Royal de Laeken, un lugar perfecto para pasear y relajarse contemplando hermosos jardines. 

Durante el paseo, no te olvides de hacer una parada en el Pabellón Chino y la Torre Japonesa, los cuales mandó construir Leopoldo II y ahora forman parte, junto con el Museo de Arte Japonés, del conjunto de Museos de Extremo Oriente.

Antes de terminar tu visita al Domaine, pásate también por el Castillo de Laeken, que fue durante mucho tiempo la residencia de la monarquía belga, y por los magníficos Invernaderos Reales, que albergan una gran colección de plantas y flores exóticas. Recuerda que los invernaderos solo abren durante dos semanas entre mediados de abril y principios de mayo.

 

  1. Descubre Bruselas desde la cima del Atomium

El Atomium se construyó para la exposición universal de 1958 y es tan popular en Bruselas como lo es la torre Eiffel en París. Este edificio, a medio camino entre escultura y arquitectura, simboliza el modernismo y los descubrimientos científicos.

La estructura, compuesta de nueve esferas conectadas entre sí por 20 tubos, pesa casi 2500 toneladas y represente un átomo de hierro ampliado 165 mil millones de veces.

En las seis esferas abiertas al público se organizan exposiciones y se puede disfrutar de una panorámica de 360° de Bruselas y sus alrededores. La esfera más alta se alza hasta los 102 m de altura y ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad.

 

  1. Viaja recorriendo el Parque Mini Europa

Aprovecha tu estancia en Bruselas para visitar el Parque Mini Europa y admirar las ciudades y los paisajes más bonitos de Europa de una forma diferente. Descubre las maravillas de Europa a una escala de 1/25 en este parque de 24.000 m² a través de más de 350 miniaturas con elementos móviles que parecen de verdad.

Disfruta como un niño y déjate sorprender por este curioso lugar en el que podrás divertirte y aprender a la vez.

 

  1. Sigue los pasos de Tintín y visita el museo del cómic

Fue en Bruselas allá por el año 1929 cuando Hergé dio vida a Tintín y su fiel perro Milú. Hergé fue incluyendo con disimulo imágenes de Bruselas en las múltiples aventuras alrededor del mundo de este célebre reportero. Los Estudios Hergé te ofrecen la posibilidad de seguir los pasos de Tintín en Bruselas gracias a un recorrido disponible en Google Maps.

Si te gusta Tintín, es muy probable que te encanten los cómics. En ese caso, el Museo del Cómic será de obligada visita. El de Bruselas es uno de los museos más importantes del mundo dedicados exclusivamente al cómic.

Para continuar tu aventura por Bruselas, la ciudad te propone una ruta del cómic que rinde homenaje a los autores imprescindibles del cómic franco-belga a través de inmensos murales por toda la ciudad.  

 

  1. Visita la catedral San Miguel y Santa Gúdula

Esta catedral de estilo gótico, cuya construcción se inició a principios del siglo XII, fue en su origen una iglesia romana dedicada únicamente a San Miguel. Adoptó el nombre de San Miguel y Santa Gúdula en 1047, cuando se depositaron en ella las reliquias de esta santa.

Las grandes obras de restauración llevadas a cabo en los años ochenta dejaron a la vista los vestigios de la iglesia y de la cripta romana, que está situada bajo el actual coro.

La impresionante arquitectura de la catedral de San Miguel y Santa Gúdula, uno de los monumentos más majestuosos de Bruselas, te ofrecerá un momento de paz y tranquilidad.

 

  1. De compras por las Galerías Reales Saint Hubert

Las Galerías Reales Saint Hubert, inauguradas en 1847, son una de las primeras galerías comerciales que se construyeron en Europa. Se componen de 3 arcadas acristaladas de casi 200 metros de ancho: la Galería de la Reina, la Galería del Rey y la Galería de los Príncipes.

Están muy cerca de la Grand-Place y en ellas encontrarás múltiples tiendas, restaurantes, e incluso un teatro y una sala de cine de arte y ensayo. Es un lugar ideal para ir de compras a la vez que admiras la arquitectura inspirada en los palacios italianos.

 

  1. Déjate seducir por la tentación del chocolate

El chocolate belga, cuya fama es equiparable a la de la cerveza belga, nació en el mismo centro de la ciudad de Bruselas de las manos de Jean Neuhaus, un farmacéutico que recubría los medicamentos con chocolate para disimular el sabor desagradable de los fármacos. En 1912, tuvo la brillante idea de sustituir los medicamentos por un corazón de nata... ¡y así nació el praliné!

Para los amantes del chocolate, Bruselas ofrece múltiples posibilidades para conocer su historia y fabricación, además de degustarlo en todas sus formas.

Los más curiosos podrán visitar el Belgian Chocolate Village o el Museo Choco-Story, mientras que los más golosos podrán descubrir las chocolaterías de la ciudad y hasta participar en uno de los muchos talleres dedicados al chocolate que organizan.  

 

  1. Disfruta del ambiente bruselense en el barrio de Santa Catarina

El barrio de Santa Catarina, el antiguo puerto de Bruselas, es uno de los más dinámicos de la ciudad. Cada día en la plaza de Santa Catarina, situada cerca de la iglesia del mismo nombre, se organiza un mercado de frutas y verduras muy animado, sobre todo a mediodía.

Los lugareños lo siguen llamando el «mercado del pescado», aunque en la actualidad ya no se venda pescado en esta plaza. No obstante, debido a su pasado portuario, el barrio aún conserva una concentración importante de restaurantes donde se pueden comer los mejores pescados y mariscos de Bruselas.

Cuando pases por el barrio de Santa Catarina, aprovecha para dar una vuelta por la Plaza de la Bolsa y admirar el magnífico Palacio de la Bolsa, que cuenta con varias esculturas realizadas por Auguste Rodin.

 

  1. Pasea por el mercadillo de Marolles

Un mercadillo de segunda mano está instalado desde 1873 en la plaza Jeu de Balle, en pleno centro del barrio de Marolles. Si te gustan las antigüedades, acércate a este mercadillo que se celebra todas las mañanas y que ofrece a los visitantes desde figurillas antiguas hasta muebles y ropa de segunda mano.

Si aspiras a encontrar alguna ganga, conviene llegar bien temprano. Este mercadillo, ajeno al paso del tiempo, tiene un ambiente agradable que te invitará a pasar horas paseando y rebuscando entre puesto y puesto. De paso, puedes aprovechar para tomarte una pausa en alguno de los cafés típicos de Bruselas que rodean la plaza.

 

  1. Deja que te deslumbre el opulento Palacio Real

La realeza belga no reside aquí desde 1831, sino en el Palacio de Laeken. Actualmente, el Palacio Real de Bruselas es la sede de la monarquía constitucional belga y lugar principal del trabajo del rey. Alberga las oficinas del rey y la reina, salas de recepción y despachos de varios ministerios.

El palacio está abierto al público desde el 21 de julio, el festivo nacional de Bélgica, hasta principios de septiembre. Si tienes la oportunidad, no puedes perderte la monumental Escalera de Honor y los numerosos y lujosos salones de gala.

Aprovecha además la visita para deambular por el Jardín Real, situado justo enfrente, donde se encuentra el Teatro Real del Jardín.

 

  1. Déjate maravillar por los Museos Reales de Bellas Artes

A pocos pasos del Palacio Real se encuentran los Museos Reales de Bellas Artes, seis museos que repasan la historia de las artes plásticas de los siglos XV al XXI con una colección que supera las 20 000 obras:

  • El Museo Old Masters
  • El Museo Moderno
  • El Museo Wiertz
  • El Museo Meunier
  • El Museo Magritte
  • El Museo Fin de Siglo 

Ya seas amante del arte moderno y contemporáneo, o un incondicional de los primitivos flamencos, o te apasione el surrealista belga René Magritte, con todas estas joyas del arte belga entre las que elegir, encontrarás un museo que conseguirá maravillarte.

 

  1. Pasea por el Parque del Cincuentenario

El Parque del Cincuentenario se construyó en 1880 para conmemorar el 50.º aniversario de la independencia de Bélgica. Se compone de un vasto conjunto de jardines, monumentos y museos, y en él se celebran numerosos eventos culturales a lo largo del año.

En el centro del parque se erigen tres arcos triunfales a los que se puede subir de forma gratuita para disfrutar de unas vistas increíbles de Bruselas.

Situado en el barrio europeo, es un lugar muy popular y propicio para dar un paseo y relajarse.

No dudes en hacer una parada para visitar los Museos Reales de Arte e Historia y el Museo Real del Ejército y la Historia Militar, donde podrás aprender muchas cosas nuevas.

 

  1. Descubre los entresijos del Parlamento Europeo

El barrio europeo de Bruselas concentra los edificios principales de las instituciones europeas. El equipamiento de alta tecnología del Parlamentarium te permitirá descubrir los entresijos del Parlamento Europeo.

Para conocer más a fondo la democracia europea, déjate impresionar con una visita al hemiciclo y a la Comisión Europea, la cual ocupa el famoso edificio Berlaymont en forma de cruz.

 

  1. Descubre la abadía de la Cambre y disfruta de un picnic en el bosque de la Cambre

La abadía de la Cambre, fundada en 1201, es un antiguo convento que ocupaban monjas de la Orden del Císter. Tras su desmantelamiento durante la Revolución Francesa, actualmente acoge las instalaciones de la Escuela Nacional Superior de Artes Visuales, el Instituto Geográfico Nacional y la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Cambre y San Felipe Neri.

La abadía está rodeada por unos magníficos jardines de estilo francés que bien merecen un paseo relajado para disfrutar del sol y la tranquilidad del lugar.

Para quien quiera pasar más tiempo en medio de la naturaleza, nada como el bosque de la Cambre, que está muy cerca de la abadía. Es un lugar idóneo para hacer un picnic a orillas del lago y relajarse escuchando música.

 

  1. Degusta unos gofres bruselenses

¿Qué sería de una estancia en Bruselas sin saborear un delicioso gofre?

No te confundas, estamos hablando concretamente del gofre de Bruselas y no del gofre de Lieja, que es más pequeño y no requiere ningún tipo de relleno.

El gofre de Bruselas, crujiente y rectangular, no se concibe sin algún acompañamiento: azúcar glas, nata montada, chocolate caliente… ¡va al gusto del consumidor!

 

Buen provecho y feliz estancia.