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Los barrios más pintorescos de Bruselas


No muy lejos de París y Londres se encuentra Bruselas, la ciudad perfecta para una escapada al centro de Europa.  La capital belga es tan bella como dinámica, ideal para jóvenes y no tan jóvenes en busca de diversión y actividades para toda la familia.

No muy lejos de París y Londres se encuentra Bruselas, la ciudad perfecta para una escapada al centro de Europa.  La capital belga es tan bella como dinámica, ideal para jóvenes y no tan jóvenes en busca de diversión y actividades para toda la familia.

  1. El centro de Bruselas

Sin duda, el centro suele ser la primera zona que se visita al llegar a una gran capital europea como Bruselas. La Grand Place, una plaza rodeada por magníficas casas gremiales, es a la vez el corazón de la ciudad y una ventana a la cultura belga. Sus calles y pasajes son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, lo que ya da una idea de la belleza del lugar. Para impregnarse de todo este ambiente, vale la pena visitar con calma los lugares más icónicos del barrio. El Manneken Pis, los museos, Notre-Dame du Finistère, las chocolaterías y muchos más lugares increíbles esperan al visitante. Si prefieres ir de compras, en los alrededores de la Place des Martyrs se encuentra la Rue Neuve, donde se han instalado algunas de las marcas internacionales más exclusivas. 

  1. Ocio y restauración

Si viajas con amigos, los barrios de Matongé y Saint Boniface ofrecen todo lo necesario para disfrutar de una experiencia local en un ambiente animado y cosmopolita.

El “barrio africano” de Bruselas, Matongé, hunde sus raíces en Kinshasa, la capital del Congo belga. Un auténtico crisol de culturas donde pasar momentos inolvidables. Este barrio concentra tiendas de alimentación y restaurantes africanos para conocer la auténtica gastronomía de este continente salvaje y misterioso. Los colores, la música, los olores... Matongé es una combinación de paisajes, aromas, sabores y sonidos. Un destino perfecto para despertar los sentidos. Si quieres probar un delicioso filete de cocodrilo, no dejes de visitar L’Horloge du Sud, un restaurante alegre y acogedor donde disfrutar de los sabores del Sur global y que además ofrece un programa de actividades sociales y artísticas muy interesante.

Para un ambiente más moderno, te recomendamos pasear por Saint Boniface, el barrio por excelencia si quieres conocer los bares de moda, restaurantes con comida de todos los rincones del planeta y cafeterías donde degustar un buen café con música en directo. ¿Buscas un sitio donde tomar algo rápido pero delicioso? En La Contrebande podrás disfrutar de una selección de cervezas locales y tapas originales con productos ecológicos de la zona. A diferencia de Matongé, este barrio respira un ambiente europeo, visible sobre todo en su arquitectura.

  1. La Bruselas verde

¿Has oído hablar del Atomium? Este monumento de 102 metros de altura, auténtico símbolo de la ciudad, está situado en el parque Heysel Plateau. Famoso por sus esferas de acero inoxidable, esta estructura es uno de los lugares de encuentro favoritos de los bruselenses, ya sea para pasar un rato agradable con la familia, dar un paseo romántico o relajarse con un picnic improvisado. Si estás buscando un sitio donde desconectar, sin duda disfrutarás de los extensos espacios verdes de Heysel Plateau. Inspirado en los parques de estilo inglés, este lugar es perfecto para pasear con tu persona favorita.

¿Eres de los que disfrutan recorriendo las ciudades en bici? El circuito ciclable Promenade Verte es uno de los caminos que llegan a Heysel. Desde aquí las opciones son infinitas: descubrir los árboles exóticos y tropicales del parque, visitar el jardín colonial o ir al parque Sobieski, que formaba parte de los jardines reales del rey Leopoldo II. El Bois de la Camber y el Parc de l’Abbaye, en el barrio de Ixelles, son otros dos lugares imprescindibles para dar largos paseos tanto en bici como a pie. Esta zona de la ciudad es perfecta para los que disfrutan callejeando y no quieren perderse nada. Un poco de naturaleza, salir de compras, picar algo... Sin duda es un barrio muy recomendable para tomarle el pulso a la ciudad. ¡Vale la pena visitarlo!

  1. Chocolate y elegancia

Puede que hayas oído hablar de la iglesia gótica de Notre-Dame du Sablon o de los jardines de la Place du Petit Sablon... y no será difícil adivinar el nombre del barrio donde están situadas, un barrio que combina un ambiente tranquilo con el lujo más exclusivo. Antiguamente era el barrio de la aristocracia belga y buena prueba de ello son los palacios y mansiones que aún pueden verse en sus calles. En la actualidad, el barrio está repleto de galerías de arte y museos, y en él pueden encontrarse algunos de los maestros chocolateros más reconocidos. Te retamos a dar un paseo por el Sablon y no caer en la tentación de probar los bombones y pralinés que adornan los escaparates... Difícil, ¿verdad?

Si buscas fondos originales para tus fotografías de viaje, prueba con las fuentes, las muestras de arte urbano o las estatuas repartidas por toda la ciudad. ¡Éxito asegurado!